miércoles, 11 de enero de 2017

EL TESORO OLVIDADO

"Todas las familias felices se parecen unas a otras"
Así inicia Tolstói su obra Ana Karenina.

Y tenía razón. Terapeutas y psicólogos le dan la razón, las familias felices tienen puntos en común que, las familias en que sus miembros están distantes unos de otros, no comparten.

Según el artículo, y también según mi punto de vista (ARTÍCULO AQUÍ ) uno de los secretos de las familias unidas y felices es tener (y mantener) una serie de rituales familiares, que por otro lado, tampoco tienen por qué ser demasiado sofisticados, o complicados.*



Personalmente considero que esto, no es sólo aplicable a familias, o grupos de varias personas, sino que es también un hecho cuando tienes tradiciones para ti solo. (puede ser algo tan sencillo como levantarte a ver la salida del sol los domingos, o tan complejo como preparar un menú hawaiiano completo para uno los días de Luna Llena).



Tener tus propias tradiciones para ti solo, consiguen que te valores más, que seas consciente de que mereces tu propio tiempo, y al igual que estas tradiciones unen personas entre sí, consiguen unir también cuerpo, alma y espíritu ..... nos colocan gentilmente en el camino de la calma y recuperación del ritmo natural de la Tierra y de las estaciones y caminamos al lado de aquellos que se fueron y compartieron con nosotros esas costumbres.



Un hogar feliz, sea este una casa familiar o un "pisito de soltera" es un reino privado, hecho a nuestro antojo, que debemos con todas nuestras fuerzas proteger del ruidoso, rápido y frío mundo exterior si es que queremos mantener la cordura.

Los artistas de la segunda mitad del s. XIX representaban en sus obras escenas domésticas ordinarias, las cuales desprenden un aura de gran alegría y calma.

Como comentaba en mi entrada anterior, quizá con las prisas de esta época, con el hambre insaciable que tenemos de avanzar, de llegar a nosabemosdónde, nos hayamos pasado de largo la felicidad.
(ese nosabemosdonde es en realidad la felicidad.
 Hace unos años, en meditación nos enseñaron a ponernos siempre en los zapatos de los demás, pues decían: todos buscamos lo mismo: Ser Felices. debo añadir que el fin no justifica los medios)

Quizá, ese nosabemosdonde, ¿esté detrás y no delante nuestro?.



Lo que me resulta muy curioso, es que, al igual que nos ha tocado vivir a nosotros, la época victoriana fue también una era de grandes cambios tanto tecnológicos como sociales.
 Pero a pesar de ello, mi opinión personal es, que las familias  mantuvieron la unidad, y fue gracias en parte a las costumbres y tradiciones, las cuales realizaban todos juntos, o como dice el artículo del que os he dejado el enlace: al menos nos mantienen a todos en el mismo cuarto.



El realizar cosas con las manos, la curiosidad, el dedicar tiempo y cariño a algo,y sobretodo el retomar el contacto, tanto con los demás, como contigo mismo.

La rutina, las obligaciones, hace que sintamos que perdemos el control de nuestra vida, y la tecnología no ayuda en absoluto, mantiene nuestras mentes en un estado de desligarse del mundo real. 
Damos los buenos días en facebook, y nos hacemos los locos si nos encontramos alguien conocido por la calle. Estamos de cuerpo juntos en un lugar pero con las mentes y los corazones separados por pantallas.

Todo se ha tecnificado.
No nos tecnifiquemos.
Recordemos lo que es ser humano de verdad, antes de que adquiriéramos esta idea de que el humano es malo.
Reconectemos con nosotros y con el pasado. Aquellos que nos precedieron encontraron un tesoro, el tesoro de la felicidad, y
¿Tiene acaso un tesoro menos valor porque haya sido ya descubierto?


*Fíjate que en el artículo se hace notar que la felicidad no es mayor a la hora de celebrar cierto ritual o tradición, sino en el número de ellas, a más celebras, a más tradiciones mantienes, mayor es tu dicha

1 comentario:

  1. Me encantas, yo que no soy muy de las "tradiciones" voy a intentar inventarme alguna para unirme más a mi "familia" (amigos, familia, pareja...)

    Gracias guapa!!!

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